De todos los mamíferos, el bebé humano es el más indefenso. Por ejemplo, un potro a los pocos minutos de nacer se pone en pie, pero si a un recién nacido humano no lo cuidáramos, no podría sobrevivir.
Nuestra naturaleza nos dota de un comportamiento innato que es el vínculo de apego, que no sólo nos permite sobrevivir, sino que es clave en nuestras relaciones.
En este video te cuento qué es el vínculo de apego y los cuatro tipos hay para que puedas descubrir cuál o cuáles son los tuyos.
El vínculo de apego es la búsqueda y conservación de la proximidad del bebé con sus padres o cuidadores principales.
Tiene la función biológica de proteger y dar seguridad, sobre todo en situaciones de estrés, miedo, cansancio o enfermedad.
Se puede observar a todas las edades y se da con muy pocas personas en la vida.
Es importante señalar que vínculos de apego tenemos pocos en nuestra vida, pero vinculaciones afectivas tenemos bastantes más. Las vinculaciones afectivas son las relaciones de afecto, respeto, admiración y cariño que se dan entre dos personas.
En función de cómo las figuras de apego, de cómo los padres, madres o cuidadores principales, responden a las necesidades del bebé, podemos encontrarnos con 4 tipos de vínculo de apego:
- Seguro:
Los padres/madres:
- Responden al bebe con cercanía física: lo toman en brazos cuando llora, lo acunan, lo miran, le sonríen, lo acarician y le hablan con cariño
- Satisfacen la necesidad del bebé y logran calmarlo en la mayoría de las ocasiones.
- Son conscientes de que las emociones y las necesidades del bebé son diferentes a las suyas y le permiten ser él mismo o ella misma.
La niña/o a medida que va creciendo puede salir a explorar, a descubrir lo que le rodea y regresar sabiendo que será bien recibida/o, alimentado física y emocionalmente, reconfortada/o si está triste y tranquilizado/a si tiene miedo.
2. Evitativo:
Los padres/madres responden con:
- Rechazo ante las necesidades del bebé y sus llantos.
- Distancia ante el estado emocional del bebé.
- Actitudes controladoras, intrusivas y sobreestimulantes. Por ejemplo, puede ser que no respeten las necesidades del bebé. Si consideran que es la hora del baño, sea lo más adecuado para el bebé o no en ese momento, intentan que sea la hora del baño, igual para jugar o comer, más allá de que el bebé tenga esa necesidad en ese momento o no.
El bebé se muestra frío, indiferente con el adulto y conforme crece es autosuficiente e independiente, mostrando una imagen de seguridad que no es real.
3. Ansioso-ambivalente:
Los padres/madres:
- A veces responden con cercanía física y emocional, pero otras se muestran ausentes.
- Cuidan de manera incoherente, inconsistente e impredecible.
- En las ocasiones que no responden a las necesidades no hay rechazo.
El bebé rechaza a la madre/padre o la busca con ansiedad, apareciendo la angustia de separación. Conforme crecen exploran el mundo con ansiedad o no lo hacen si sienten miedo.
4. Desorganizado:
Los padres/madres (suelen presentar patologías psiquiátricas o adicciones), actúan con el bebé:
- De una manera altamente incompetente y patológica. Es probable que hayan sufrido experiencias muy traumáticas o pérdidas no elaboradas en la infancia.
- Transmiten miedo y angustia.
- No regulan sus propias emociones y presentan estallidos emocionales.
- Reaccionan de modo exagerado o violento a las necesidades del bebé.
El bebé busca consuelo en la madre/padre, pero le tiene miedo por lo que se vincula de una manera cambiante, superficial y utilitaria; de hecho, se apega y se desapega para apegarse a otra persona que le de un mínimo de afecto y de cuidado. A medida que crece tiene miedo a explorar lo que le rodea por temor al castigo.
¿Has descubierto de qué tipo es el vínculo de apego con tus padres o cuidadores principales?
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En el próximo video te contaré cómo influyen estos tipos de vínculo en como sientes y actúas como persona adulta. Suscríbete a mi canal para no perdértelo.
¡Hasta la próxima!
