en mi carrera y en mis relaciones personales, sobre todo. Pensaba que era capaz de manejarlo sola, pero estaba ya desgastada y había perdido hasta el interés en cosas que disfrutaba.
Supongo que ha cambiado mi actitud hacia las cosas, mi visión en las relaciones sociales y la poca confianza que tenía en mí misma. Sigo siendo un poco perfeccionista, pero he dejado de ponerme estándares exageradamente altos.
Lo primero que he aprendido es a sobrellevar conflictos y pensamientos obsesivos/compulsivos que todavía me asaltan de vez en cuando, manejándolos como lo que son y dejando de estar tan preocupada todo el tiempo. He aprendido también a no ser tan exigente y dura conmigo misma y a sobrellevar las épocas de estrés. Y, por último, a saber cuando algo sí puedo controlarlo y cuando no, para evitar obsesionarme con querer controlar lo incontrolable.
MARÍA DEL MAR